Hola a tod@s:
Tod@s tenemos ese objeto del cual guardamos recuerdos de muchas cosas, ora por haberlo perdido, ora porque lo conservamos con nosotros. Cuando leía el tema de nuestro relato, la respuesta estaba frente a mis ojos, y por ser así, quiero compartir la historia de ese objeto al que tengo tanto apego

Sí, es este vasito con la leyenda "Aquí mando yo" ese objeto al que tengo tanto apego. Y lo tengo desde que tenía, creo yo, unos 17 años, cuando el vaso en comento llegó a casa, vía regalo de la ya finada - y nunca bien ponderada-
Tía Dolores ( no confundir con la
Tía Irma, aunque esta tambien tocaba las narices como me los está tocando ella). Venía en un juego con otras tres tazas plásticas con leyendas, todas ellas de colores distintos (las otras eran verde, roja y amarilla, como el parchís, pero sin dado). Era, al principio, el
típico regalo "pongo", porque, para usarlos en la mesa, eran feos y duros, y como eran de plástico, los líquidos sabían como si salieran de un tubo. Uno de ellos, el amarillo, perdió la leyenda conforme las lavadas pasaron. Pero un regalo de la
Tía Dolores era un
"ni contigo ni sin ti": Mejor que ni se te ocurra botarlos y que ella se enterara, porque era como ganarse una maldición gitana. Y en muchos casos, lo que regalaba la tía Dolores era lo que sus sobrinos (era la típica tía solterona y amargada de mi señora madre) le regalaban a su vez , pero que a ella no le gustaban. Porque era tacaña la tía, diría que
demasiado tacaña. Por eso, los regalos de ella solían ser vistos con una sonrisa hipócrita por fuera, y una mirada de repugnancia por dentro. Quienes hayan vivido esa sensación me entendereis.

El caso es que la taza amarilla, tras practicamente perder su leyenda, pasó a ser casi de uso exclusivo de las asistentas que hubo en mi casa, hasta que le perdimos el rastro. Aun con lo fea que era, tal vez alguna de ellas, antes de despedirse, se la llevó, intencionalmente o no. Ni falta que hacía. Las tazas verde y roja se las llevó mi hermana al casarse. La verde se la dieron a mi sobrina para el casillero del colegio, y tambien le perdimos el rastro. La roja estuvo hace unos años en manos de mi hermana, hasta la mudanza que tuvieron en 2005, y desde ahi, por algúna razón, el destino solo ha dejado al vaso azul de letras amarillas como único sobreviviente de ese juego. Y esta taza, ahi donde la ven, resistió ocho mudanzas de casa, ha estado en siete Despachos judiciales distintos ( incluyendo el actual), y tal vez me acompañe en mi próxima etapa judicial. Tal vez ese
"Aquí mando yo" es un lema subliminal, que denota quien es la que está en ese escritorio, un mensaje de poder. Algunas veces mas atiborrada que otras de cosas, pero sigue ahi, como diría la canción de
"La Puerta de Alcalá", viendo pasar el tiempo.

Como quiera que el vaso es azul y amarillo, y por no perder la secuencia de posts con flores, la única bandera eurovisiva con estos colores es la de
Suecia, que viven con muchísimo apego el Festival. Y es que, allá donde los escandinavos se presentan, marcan la diferencia. En
Tallin/02 ( si el mismo año de
Rosa, por si las moscas), representados con las
Afro-Dite, quedaron octavos ( si, por debajo de
Rosa) con su
Never let it go. Tal vez yo tampoco deje ir este vaso de mis manos. No despues de todo lo que hemos pasado en estos largos 23 años juntos. Tal vez sea mi amuleto. Tal vez sea mi
leitmotiv. O tal vez , para muchos, solo sea un vaso. El último que sobrevivió de un regalo que antes nadie quería, por lo hortera que parecía. Pero las cosas pasan y perduran por algún motivo...
Besos a tod@s
Wendy